LA RECOGIDA: EL CAMINO DEL GUERRERO (Parte IV y final)

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LA RECOGIDA: EL CAMINO DEL GUERRERO (Parte IV y final)

Y, por fin, llegamos al final de nuestro camino de cambio. Pero, que no nos lleve a equívoco la palabra “final”, pues no se acaba la vivencia en sí, sino el número de etapas que hemos necesitado recorrer para llegar al lugar donde nos encontramos ahora: “la recogida”.

Este “estado”, al igual que en los campos de trigo, representa el fruto de todo el trabajo realizado anteriormente, el resultado de nuestro esfuerzo.

Si jugamos bien nuestras cartas, éste será el lugar en el que habitaremos el resto de nuestra vida. Por descontado, habrá momentos de desequilibrio en los que quizás necesitaremos ajustar alguna válvula, o tuerca, para recobrar el rumbo. Sin embargo, habitualmente, estos momentos vendrán provocados por circunstancias totalmente externas a nosotros, e inevitables en el camino que es la vida.

Pasemos ahora a describir este nuevo “hogar”. Lo irónico es que, muy probablemente, no nos demos cuenta de que hemos llegado a él, pues el paso de la etapa anterior a ésta es terriblemente sutil. Estableceremos, para ello, una pista, de formato variable en función de la personalidad de cada uno, pero de contenido indudablemente fácil de identificar: “la tranquilidad” (a veces denominada paz interior). Digo “formato variable” porque la tranquilidad puede estar presente, tanto en la realización de múltiples actividades placenteras, como en la relajación absoluta. Lo importante aquí es, una vez más, la “sensación” interior que acompaña nuestros actos, y que podría asemejarse al resultado de una ecuación matemática como la que sigue:

Atención plena + Confianza + Acción

Atención plena: escucha permanente de lo que acontece, tanto en mi propio ser (cuerpo, corazón y mente), como en el exterior (trabajo, familia, amigos, ocio… mundo, en general).

Confianza: certeza de que, pase lo que pase… ocurra lo que ocurra, tanto interna como externamente, YO tengo la capacidad para encontrar los recursos necesarios que me ayuden a gestionarlo y, por ende, LOS DEMÁS también. (Evitar los “rescates” no pedidos).

Acción: no existencia de resistencia alguna para la ejecución de las acciones necesarias que conllevan la gestión de los eventos internos y externos. El lema aquí podría ser: “libre de miedos y creencias paralizantes”.

Digamos que, en este punto, hemos llegado a convertirnos en seres vivos completamente equipados y preparados para habitar plenamente su entorno natural. Me viene a la cabeza la imagen del delfín, a quién muchos estudios atribuyen una inteligencia muy superior a la del resto de sus compañeros acuáticos.

Este simpático animal, dotado de recursos excepcionales, es bastante pacífico en su naturaleza esencial: vive y deja vivir. Ahora bien, es capaz de saltar y hacer cabriolas cuando pasan los barcos de turistas, atrayendo su atención y, frecuentemente, obteniendo recompensas alimenticias por ello. También puede nadar superando la velocidad de un fuera borda si vislumbra la sombra de una orca en el horizonte, o golpear fuertemente las tripas de un tiburón con su potente hocico, dejándolo KO por el dolor. delfines para coachingEn definitiva, y a mi modo de ver, es la encarnación de ese estado de “tranquilidad” mencionado anteriormente.

Ahora imaginémonos pues como delfines…

Sabiéndonos sabios, fuertes y seguros…

Saltando las olas del cambiante mar de la vida…

Y, al mismo tiempo, disfrutando de un grandioso atardecer…

PONGAMOS RUMBO A NUESTROS SUEÑOS.

By | 2017-02-23T11:42:41+00:00 septiembre 7th, 2015|Coaching|0 Comments

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