LA TRAVESÍA DEL DESIERTO: EL CAMINO DEL GUERRERO (Parte II)

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LA TRAVESÍA DEL DESIERTO: EL CAMINO DEL GUERRERO (Parte II)

Continuamos el recorrido por el camino del guerrero con este sexto blog, donde ahondaremos en la segunda fase del cambio interior: el “barbecho”.

Esta parte es la más dura, sin duda, que nos vamos a encontrar si decidimos emprender y continuar por la senda de la aventura que nos ocupa.

Una vez realizada la “limpieza” inicial absolutamente necesaria para deshacernos de esos vínculos tóxicos que contribuyen a mermar nuestra energía vital, nos armamos de valor para comenzar la travesía más temida por el ser humano a través los tiempos: el desierto.

desierto

¿Qué implica esta fase? Implica un período de tiempo en el que la soledad será nuestra mejor y más imprescindible compañera. Cuando aludo a la soledad, no quiero que ésta se entienda negativamente, sino todo lo contrario, como un “vacío fértil”.

El miedo inconsciente a atravesar este vacío suele ser lo que, muchas veces, nos paraliza a la hora de cambiar. No son las consecuencias del cambio lo que realmente tememos, sino el período de soledad que intuimos se esconde detrás de tan importante decisión.

Pues bien, esta soledad, este vacío, no es más que una fase imprescindible y antesala de los objetivos que perseguimos, configurados durante la “siembra” y disfrutados en el “florecimiento” de las semillas plantadas.

Así debemos acometer este tránsito. Sin miedo. Con la valentía del guerrero que busca una merecida recompensa al final de la batalla, pues ese premio es real, existe, aunque aún, a estas alturas del recorrido, no podamos siquiera vislumbrar su sombra. Confiemos en la experiencia de tantos otros guerreros que han recorrido este mismo camino antes que nosotros.

Durante toda travesía por el desierto, es importante, sobre todo hidratarse bien: no descuidando la alimentación, priorizando la comida sana y preparándonosla con mucho cuidado y amor…como si estuviéramos cocinando para un bebé, pues es lo que somos en este momento, despojados ya de la armadura rígida que nos protegía del mundo pero nos impedía movernos con libertad.

También es importante descansar adecuadamente, más allá del imprescindible sueño reparador, necesitaremos actividades relajantes, tales como: paseos tranquilos con la música que más nos guste, ir al cine a ver esa peli que tanto nos apetece, visitar alguna exposición o museo que siempre dejábamos para otro día… en definitiva, todo lo que contribuya a reconfortar nuestro maltrecho alma recién despojada de su máscara habitual.

Y pasará el tiempo más rápido de lo que pensamos.

Y, de repente, en un momento determinado, nos descubriremos con un deseo genuino, un comportamiento auténtico… aunque sea eligiendo una pasta de dientes, o un champú para el pelo. ¡¡ENHORABUENA!! Prémiate entonces. Pues el cambio se ha hecho por fin efectivo. Ya ha comenzado y no hay vuelta atrás. Irá a más y a más. Tú verdadero yo, tu yo genuino está listo para emerger al exterior. Acógele con alegría y sácale a pasear. Se lo merece. Ha estado mucho tiempo encerrado y amordazado. Déjale reír, hablar, gritar, cantar y dile:  

“Bienvenido. Te estaba esperando”.

By |2017-02-22T17:30:48+00:00junio 28th, 2015|Coaching|0 Comments

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